un post de arturo durán
Devastación es la palabra que más se acerca a la violencia con la cual la naturaleza ha golpeado nuevamente a Chile, a su poblada zona centro sur, recordándonos nuestra condición humana. Al terremoto siguió el tsunami que destruyó varias localidades. Si en algunas partes la población fue advertida y logró salvarse, en otras localidades muchas personas murieron por efecto del maremoto. Un error gubernamental y de la Armada, quienes a primera hora descartaron dicho peligro, agravó esa tragedia. Sólo en Constitución murieron 350 personas; también Iloca busca a sus desaparecidos.
Con la reactivación de las comunicaciones aprendemos de la escala de la devastación, del sufrimiento de la población afectada y de los numerosos muertos. Por momentos – la sospecha de muchas más muertes y personas desaparecidas se transforma en angustia.
El gobierno ha superado sus dificultades iniciales y ha reaccionado hoy con medidas concretas. Ha pasado a drásticas medidas de excepción al declarar estado de catástrofe nacional a las dos regiones más dañadas, las regiones del Maule y de Bío Bío.
La provincia de Concepción cuenta, además – con toque de queda por saqueos a supermercados y a un depósito de harina. Asunto complejo pues ¿Por qué obligar a familias que tienen sus casas dañadas a permanecer en ellas durante la noche - en medio de las réplicas? La necesidad de retomar el control de la ciudad no debiera exponer a riesgo a quienes han sufrido daños en sus viviendas. El colapso y la impotencia del gobierno regional y local para superar la crisis de la ciudad abierta por el terremoto pone ahora la emergencia en manos del ejército.
Fallas en las comunicaciones expusieron a muchas personas a la angustia de no saber de sus seres queridos. La ciudad de Concepción quedó prácticamente sin comunicaciones, desconectada también del resto del país. La falta de electricidad dejó a la ciudad sin televisión. El problema, explican, estaría en el sistema de distribución de energía. Pero que una gran ciudad quede sin comunicaciones justo cuando éstas más se necesitan – es extraño y denota falta de previsión. Algo muy grave ha fallado para que las comunicaciones colapsen en momentos críticos en un país reconocídamente sísmico.
Tomará años de esfuerzo al país recuperarse de todos los efectos de este terremoto pero ahora está la urgencia de ir en socorro de la población de las localidades más afectadas.
En vista de la información del creciente número de personas muertas y desaparecidas – rescatar y cuidar la vida es primera tarea.
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